Smartphones para los adolescentes:puede crear adicciones a la tegnologia?

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Parece que hoy día cada adolescente tiene ya un Smartphone en su bolsillo. Ya bien para tomarse selfies para Snapchat, para googlear respuestas para su tarea, o para planear una reunión con sus amigos, estos dispositivos se han convertido en una parte integral de la vida que tenemos hoy en día.

De acuerdo con las Naciones Unidas, tener acceso a internet es ya un derecho fundamental para todo adulto. Pero para los adolescentes, cuando se trata de tener acceso a Internet a través de sus Smartphones, el concepto toma otros tintes.

¿Es un privilegio ser dueño de un Smartphone?

Como nativos digitales, nuestros hijos se han criado en un mundo donde estar conectados mediante un dispositivo es algo con lo que se está casi siempre listo y a la mano. Se estima que tres cuartas partes de todos los niños estadounidenses de  entre 8 años e incluso menores, tienen acceso a los dispositivos móviles “inteligentes” en sus hogares. Para ellos, el mundo digital es tan importante (¡si no el que más!) Como el mundo real. A medida que crecen, los medios sociales y los mensajes de texto se convierten en su principal canal social para conectarse con sus compañeros.

¿Como padres, podemos negarles el acceso a sus smartphones, a sabiendas de que al hacer esto los estamos apartando de tener interacciones sociales importantes? Esto es sin duda lo que los adolescentes pueden argumentar: tienen el derecho a tener un Smartphone, al igual que todos sus amigos.

Pero sabemos que a medida que los niños navegan por un mundo digital, están también expuestos a muchos problemas que podrían ser muy graves. A los chicos les encanta enviarse mensajitos de texto una y otra vez; o bien, fotos de sí mismos para Snapchat. Sin embargo, aún carecen de la madurez necesaria para tomar decisiones con un juicio sensato. Este sentido poco desarrollado de lo correcto y lo incorrecto puede llevar a nuestros adolescentes y preadolescentes a meterse en serios problemas.

Los chicos son incapaces de discernir quiénes son sus verdaderos amigos y podrían hacerse amigos de algún depredador o acosador cibernético. Corren un verdadero riesgo cuando comparten información personal de manera basta, misma que los podría conducir a tener contacto con algunos depredadores en línea, con acosadores, o directamente al ciber-bullying. La lista de posibles amenazas y consecuencias es interminable.

Los padres deben tener la prerrogativa, primero y ante todo, de proteger a sus hijos de peligros que los acechan detrás de un Smartphone. Los chicos podrán quejarse y patalear cuando no se les permite tener acceso a sus Smartphones sin que sean monitoreados, sin embargo los padres deben intervenir ante ello para proteger la privacidad y el futuro de sus hijos.

Darle a su hijo un Smartphone es un privilegio, pero también es una promesa: la promesa de que usted los guiará y los protegerá en tanto sean pre adolescente y adolescentes, para que así puedan convertirse en ciudadanos digitales responsables.

Datos recientes muestran que los padres no están seguros de cuando un niño merece el privilegio de poseer un Smartphone. Se estima que alrededor del 16% de los padres de hoy en día consideran que entre los 8 y los 11 años ya son lo suficientemente maduros para tener un Smartphone; en tanto que un 22% dijo que deben tener al menos 12 o 13 años. 10% de los padres encuestados no estaban para nada cómodos en darle un Smartphone a sus hijos.

Cómo Manejar La Transición Entre la Categoría de Privilegio y la de Derecho

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No importa a qué edad decida usted darle a su hijo un teléfono celular, un día él tendrá acceso a un dispositivo móvil que sea de su entera propiedad, y depende de usted ayudar a cerrar la brecha entre tener un Smartphone y que esto signifique solo un juego, y con el hecho de ser responsable con esta forma de tecnología. Al igual que cuando se les entrega las llaves de su coche nuevo, los padres deben ayudar a la transición de nuestros más jóvenes usuarios de Smartphones de manera gradual, conforme desarrollen su derecho a poseer un Smartphone.

El hecho de darles acceso a los medios en relación con su desarrollo y a qué tanta privacidad se le permite al chico se puede romper en diferentes etapas. A continuación se enumeran algunas directrices que podrían ayudar con este proceso:

o   Pre-adolescentes y niños (todos los menores de 12 años): Se les debe limitar el acceso a estar expuestos mediante darles actividades que procuren su desarrollo.  En el caso de los preadolescentes, está bien que tengan una Tablet personal o algún dispositivo siempre y cuando éste sea estrictamente monitoreado de una forma regular.

o   Adolescentes jóvenes (edades 13-15 años): La mayoría de adolescentes en los EE.UU. ya cuentan con su propio Smartphone a esta edad. Éste también es un momento de gran desarrollo personal y social, lo que hace que tener una actividad de monitoreo en el Smartphone sea una herramienta importante para los padres.

o   Adolescentes mayores (edades 16-18 años): Los adolescentes suelen ser capaces de manejar el privilegio de tener un Smartphone. Esta es la edad en la que, si un adolescente ha mostrado respeto y madurez en la forma en que utiliza tanto su teléfono como los medios sociales, usted podría comenzar a disminuir el monitoreo.

Cada adolescente es diferente, pero siguiendo estos lineamientos generales, usted podría ayudar a que su hijo entienda lo afortunado que es al tener su propio Smartphone.

Tener un Smartphone ES un privilegio, y tienen que GANARSE el derecho a utilizarlo de manera libre, fuera de su supervisión. Al inculcar esta lección desde el principio, a medida que crecen, usted podría sentirse más seguro de darles más libertad para que exploren su independencia y que crucen la transición hacia su edad adulta.

 

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