Razones Por Las Cuales Tu Familia Necesita “Momentos Libres Del Teléfono”

La comunicación instantánea es la nueva norma para la generación “E”, pero para las familias estadounidenses, ésta nueva norma ha reemplazado las verdaderas conversaciones cara a cara, así como el tiempo de calidad en familia. Los celulares se han convertido en apéndices, pegados a nuestro cuerpo, demandando nuestra inmediata atención cada vez que suena notificando algo. Las llamadas no se hacen esperar, los negocios fuera de horario se expanden y los comentarios entre amigos se eternizan en las redes sociales.

Y, por supuesto, los teléfonos permiten en tiempo real las fotografías que han de tomarse de las cenas perfectas en la mesa, y luego publicadas en las redes sociales en busca de muchos “me gusta” para magnificar la experiencia. Sin embargo, más allá de los gustos, después de las llamadas y los textos, sigue habiendo conversaciones que simplemente no se están produciendo más.

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En un mundo donde la comunicación es tan fácil, tan simple, y tan poco significativa… El dispositivo ha reemplazado a la persona. La comunicación familiar simplemente ha perdido su rostro, y su valor. Mientras los padres frecuentemente se quejan de que no pueden comunicarse con sus hijos debido al teléfono, estos también sienten que el teléfono se interpone en los momentos clave para poder hablar con sus padres. Los niños se sienten apartados cuando sus padres atienden una llamada o miran sus teléfonos cuando su atención debería estar únicamente dirigida hacia ellos, tales como un evento escolar, la cena en familia, actividades extracurriculares, o conversaciones delicadas.

Los padres, no obstante, frecuentemente se sienten atados a sus dispositivos. Revisar el email para asegurarse de que los asuntos del trabajo no se salen de control, hacer llamadas para cerrar tratos, o mantener al jefe informado, son conexiones ligadas a las responsabilidades parentales. Y por otro lado al igual que los más jóvenes, los padres también utilizan el celular como una vía de entretenimiento o relajación, y contacto con sus pares.

Cuando el tiempo no rinde y los días de trabajo se extienden después del horario, padres e hijos sustituyen las conversaciones personales, por mensajes de texto, los cuales pueden desvirtuar el tono de las conversaciones. Las reuniones familiares cara a cara son irremplazables, ya que permiten leer las expresiones de los rostros y oír realmente lo que quieren decir los otros miembros de la familia. Las conversaciones reales permiten a las familias escuchar las risas, observar sonrisas, u observar las arrugas de un ceño fruncido como signo de disgusto. Los aspectos visuales de la conversación, como el lenguaje corporal y las expresiones faciales, se quedan por fuera en los mensajes de texto y otras comunicaciones en línea, y el significado detrás de las palabras puede perderse fácilmente en la interpretación.

Establecer límites

Limitar el tiempo de uso del teléfono es esencial para una comunicación saludable. Para los padres, los límites también deben imponerse, comprobando si realmente es adecuado revisar los emails del trabajo o recibir las llamadas. La cena, las reuniones escolares, los eventos extracurriculares o deportivos deberían ser los momentos en los que se apague el teléfono y se preste atención a los niños. Si es urgente ya te contactaran de otra forma, y si no entonces realmente no hacía falta que respondieras al momento.

En cualquier momento que un niño pida hablar a solas, el teléfono debería dejarse de lado y en modo silencioso. Los niños siempre deberían confiar en que sus padres van a estar allí para ellos cada vez que lo necesiten, para discutir y conversar sobre sus preocupaciones y miedos, así como también para compartir sus logros o motivos de orgullo.

Los niños y adolescentes también necesitan límites reforzados. Asegúrate de que cumplan la orden de no usar el teléfono en las condiciones que establezcas, puedes utilizar la aplicación de TeenSafe para bloquear o inhabilitar ciertas funciones del teléfono, normalmente mientras estén sentados a la mesa comiendo, en las vacaciones familiares, o en las discusiones importantes de la familia.

Establece límites de horarios, no aceptar llamadas después de cierta hora, no teléfono hasta terminar los horarios de estudio y deberes, y leer junto a los niños para dar el ejemplo.

Tanto los padres como los niños quieren mantenerse al día con sus amigos en las redes sociales, pero los límites de tiempo deberían establecerse cuando las familias se la pasan sumergidas en sus pantallas. Se recomienda que en las tardes, después de que los niños y los padres terminen sus respectivos deberes, establezcan un par de horas para estar en familia, jugar y compartir.

Las reglas que no se cumplan en este sentido, deberían acarrear que se decomise el dispositivo a la persona durante algún tiempo. Puedes utilizar TeenSafe para bloquear el smartphone de tu hijo, la tecnología no debería ser permitida si no respetan las normas. Cada miembro de la familia debería someterse a las reglas. Incluso los padres no deberían dudar de apartarse de la tecnología si es necesario.

La moderación es clave

Establecer límites en el teléfono es una forma saludable de preservar los lazos familiares y fomentar una buena comunicación entre padres e hijos. Moderando el propio uso del teléfono, los padres enseñan a los niños y adolescentes que el teléfono no tiene prioridad sobre la comunicación cara a cara y que el tiempo en familia es prioritario.

Limitar el uso de teléfonos celulares también viene con beneficios para la salud. El exceso de uso del celular se ha relacionado con “el codo del usuario del teléfono“, similar al síndrome del túnel carpiano. Depresión y un menor GPA son algunos síntomas encontrados en los estudiantes universitarios que están pegados a sus teléfonos celulares. En cambio los estudiantes que pasaban menos tiempo en internet y más tiempo en familia, se mostraban más felices y tenían un índice de GPA mayor.

Como todas las lecciones de la vida, los niños ven a los padres para copiar su ejemplo. Un padre que no puede desconectarse del teléfono estará enseñando a sus hijos que el teléfono es más importante que la comunicación real cara a cara.

¿No estás seguro acerca de cuánto tiempo pasa tu familia en el teléfono? Si quieres controlar el uso del teléfono celular de tu familia puedes descargar Teensafe; que cuenta con una nueva función de “gestionar”, que permite a los padres limitar la cantidad de tiempo que sus hijos pueden usar sus teléfonos inteligentes. Los resultados pueden llegar a ser una experiencia reveladora.

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