Que problemas hay en la adolescencia? la vida Impulsiva y las adicciones

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¿Alguna vez se preguntó por qué su hijo actúa de la manera que él o ella lo hace? ¿Cómo su pereza puede no conocer límites? ¿Y por qué nadie en su sano juicio haría lo que él o ella hacen cuando toman sus decisiones?

Estamos aprendiendo cada vez más que los adolescentes pueden no estar en su sano juicio, después de todo. No es que se hayan convertido en personas malas o hayan sido poseídos por demonios. Es sólo la forma en que el cerebro se desarrolla en las personas que pertenecen a ese grupo de edad.

Recientemente, la NPR hizo una entrevista con la Dra.Francés Jensen, la neurocientífico que escribió The Teenage Brain (el Cerebro de la Adolescencia).  La Dra. Jensen muestra algunas ideas fascinantes sobre cómo se desarrolla el cerebro del adolescente, y por qué tan a menudo conduce a un comportamiento problemático.

Adicción

Como lo afirma la Dra. Jensen, “La adicción es en realidad una forma de aprendizaje.” Resulta que, cuando ponemos sustancias desconocidas en nuestros cuerpos, nuestros cerebros se desarrollan a la par, y ciertas áreas y funciones son en realidad aumentadas. Lamentablemente, esas zonas son las partes del cerebro que se recompensan o buscan el placer en primera instancia.

Jensen utilizó el ejemplo de Cannabis y los “Cannabinoides” que nuestros cerebros producen naturalmente. La recepción en exceso de Cannabis no conduce a la química cerebral anormal, pero si conduce a un desarrollo anormal, porque nuestros cerebros están condicionados a considerar a ese estado como más normal a comparación de cómo lo haría un cerebro típico sano.

Ahora, cualquier persona con una formación médica o un conocimiento básico de la neurología probablemente esté pensando: esta es la adicción 101. Lo más interesante es que esto afecta a los adolescentes con mayor rapidez que a los adultos. De la misma manera en la que es más fácil para un cerebro joven aprender idiomas, técnicas de atletismo, o instrumentos musicales, es más fácil para ellos engancharse a las adicciones, porque es lo único que están aprendiendo. El cerebro adolescente aún no es capaz de determinar los parámetros de “normalidad” y es más rápido para adaptarse a cualquier estímulo repetido.

Aprendizaje y la Memoria

De tal manera que hoy sabemos que las partes del cerebro que están en busca del placer son las que llevan la delantera. Eso explica por qué los adolescentes que consumen drogas están más preocupados por consumir drogas e ir a fiestas en lugar de ir a la escuela, hacer deportes, o relacionarse de forma positiva con propósitos laborales. Pero, ¿cómo es que estas funciones aumentadas que buscan el placer afectan al resto del cerebro?

Así como es de esperar, y como la Ley de Conservación de la Masa dictaría, si una parte del cerebro está creciendo fuera de control, eso es menos de lo que tu cerebro puede utilizar para llevar a cabo funciones importantes en el día a día tales como el aprendizaje y la memoria.

Si los niños se meten en las drogas a una edad temprana, en el momento en que son adultos, muy probablemente les cueste trabajo crear nuevos recuerdos. Van a ser capaces de recordar todo tipo de cosas nuevamente antes de las drogas, y, con esfuerzo, van a ser capaces de funcionar en el momento, pero su conciencia cognitiva del tiempo más amplio en sus vidas será cada vez más oscurecido.

Además, Jensen explica cómo el uso de la marihuana tiene una correlación directa con la disminución de los niveles de coeficiente intelectual, sobre todo en los adolescentes.

Pero no es sólo el riesgo de desarrollarlo lo que lo hace peligroso. El mismo uso de sustancias no naturales es un riesgo mucho mayor para los niños de lo que lo es para los adultos.

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Abuso del Uso Unitario

El alcohol, es la primera droga que la mayoría de los adolescentes tiene en sus manos, es en realidad una de los más peligrosos. Una noche de consumo excesivo de alcohol para un adulto podría ascender a 6 cervezas antes de desmayarse. Volver atrás el reloj en ese mismo adulto, cuando tenía dieciséis o diecisiete años, y esas mismas 6 cervezas podría resultar en daño cerebral permanente. El hecho es que la bebida mata las células cerebrales más rápido en los niños.

La marihuana tiene muchos de los mismos riesgos, pero no es sólo a las sustancias a la que los adolescentes también se pueden volver adictos. Los teléfonos celulares son cada vez más omnipresente en la vida del adolescente promedio, y es difícil de regular la manera en que los usan. La Dra. Jensen admite sus dudas de que los padres podrán prevenir efectivamente que los chicos envíen mensajes de texto durante la noche, aunque el uso de este medio en altas horas de la noche daña los patrones de sueño y lo pone en riesgo.

No tener auto-control

Una cuestión fundamental en el núcleo de todos estos problemas es el lóbulo frontal, y es la etapa de desarrollo. Como adultos, tenemos un filtro que evita que nuestros impulsos y deseo fugaz de acciones se lleven a cabo. Nos tomamos un momento para pensar sobre nuestras decisiones antes de hacerlas, así como nos lo ha enseñado nuestra sabiduría y experiencia. La verdad es que nosotros mismos nos damos mucho más crédito del necesario. Todo esto significa que nuestros lóbulos frontales están lo suficientemente desarrollados como para regular nuestros impulsos.

Los adolescentes no tienen ese lujo. Sus cerebros no están conectados para evaluar situaciones y tomar las decisiones más inteligentes. Están conectados a explorar, desafiar y empujar los límites, y esta fase es crucial para las personas en las que hemos crecido y en las que llegamos a ser.

Nuestro único trabajo como padres es seguir el consejo de la Dra. Jensen y adentrarnos ocasionalmente a decir lo que nuestros niños no puedan hacer, porque a diferencia de nuestros queridos bebés impulsivos y propensos a la adicción, nosotros sabemos las consecuencias.

 

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