Los problemas en la adolescencia y la toma de decisiones.

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Le dije a mi hija que nos viéramos en un lugar específico para que yo pasara a recogerla. Habíamos quedado en que ella estaría allí parada esperándome para que pudiéramos llegar rápido a otra cita a la que íbamos a llegar tarde. Le repetí lo que iba a suceder sólo para cerciorarme que estuviéramos en el mismo entendido, a lo cual ella me contestó con una respuesta insolente. Todo esto para que cuando yo llegara al lugar que acordamos, ella no estuviera allí. Esperé, esperé y esperé. Cuando la llamé, ella arremetió diciendo que yo le dije que la llamaría cuando estuviera en el lugar en el que quedamos reunirnos. Es en estos momentos que se viven una y otra vez cuando me queda claro y me hacen estar convencida de que los adolescentes están definitivamente locos.

No Están (Tan) Locos

Afortunadamente algunas investigaciones han ampliado mi comprensión sobre los adolescentes, la toma de decisiones y el cerebro que va cambiándose a sí mismo. Los estudios muestran cómo el cerebro de un adolescente es algo que está en continua formación. Se pensaba que el cerebro llagaba a su punto de madurez hasta después de pasada la adolescencia, pero de acuerdo con estudios del Instituto Nacional de Salud Mental (NIH) se afirma que “el cerebro no se parece al de un adulto sino hasta llegados los 20 años de edad. Un estudio publicado en el Journal of Neuroscience (2011) muestra cómo en la edad adolescente hay importantes cambios estructurales todavía en desarrollo, en especial, la materia blanca del cerebro. La materia blanca es responsable de conectar las diferentes regiones del cerebro que generan el funcionamiento cognitivo. Como resultado de ello, durante este proceso de maduración, el juicio y el comportamiento de un adolescente puede parecer inestable, irracional y cambiante (por decir lo menos).

Esta investigación también ha ampliado mi umbral de paciencia, el cual me permite entender lo que mi hijo está viviendo mientras tomo un largo y profundo respiro para poder hacerle frente. En general, actúo como si estuviera tratando con un extraterrestre o como si fuera de otro planeta. Eso parece ayudar.

La Mayor Parte

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Pradeep Bhide, neurocientífico de la Universidad de Florida en el State University College of Medicine, reunió los resultados de 19 estudios sobre cómo funciona el cerebro de los jóvenes. Cada estudio ofrece una visión sobre aspectos específicos aplicados en los que se incluye la psicología, la neuroquímica, la imagen cerebral, la neurociencia clínica y la neurobiología. Un breve resumen de algunos de los resultados muestran lo siguiente:

o   Una molécula que se encuentra en el cerebro del adulto ayuda a establecer el temor en situaciones peligrosas. Esta molécula está menos desarrollada en el cerebro de los adolescentes.

o   Cuando nos enfrentamos a una situación amenazante, las imágenes por resonancia magnética (MRI) mostraron más actividad en el sistema límbico del cerebro masculino (responsable de una variedad de funciones que incluyen las emociones, la conducta, la motivación y la memoria). Como resultado de ello, y en respuesta a una amenaza de la cual se debe evitar, puede ser anulada por esta respuesta.

o   La amenaza al castigo, sobre todo en los adolescentes varones, no mostró ninguna reacción significativa pero sí surgió una hipersensibilidad a la posibilidad de grandes ganancias en juegos de azar. Estos resultados “ponen en duda la eficacia del castigo como elemento disuasorio para comportamientos de riesgo o conducta desviada en varones adolescentes.” (ScienceDaily)

o   Afectando la formación del cerebro, “El estrés, los cambios hormonales, las complejidades del medio ambiente psicosocial y la presión de grupo, todo ello contribuye a los retos de asimilación que enfrentan los adolescentes.” (Bhide)

o   El cuerpo calloso, un sistema de fibras responsables para la transmisión de información entre los dos hemisferios cerebrales, creció antes y durante la pubertad, pero declinó poco después. Como resultado, se cree que la capacidad de aprender nuevos idiomas después de la edad de 12 se reduce significativamente.

Este es un pequeño ejemplo de cómo la investigación sobre el cerebro de los adolescentes ofrece a los padres la oportunidad de entender mejor a sus hijos. Es una gran manera de echar otro vistazo a su hijo e imaginar cómo su mente va a reaccionar cuando se les pides que saquen la basura, cuando te dan un abrazo o cuando les pides que dejen de molestar si aplastan una botella de agua que esté vacía.

Se Está Moldeando en Consecuencia

Como padres, naturalmente tratamos de dirigir a nuestros hijos en la dirección correcta lo mejor que podamos. Habiendo sido testigos de tantos obstáculos, tanto a nuestros compañeros, familiares y/o incluso héroes creados a lo largo de los años, nos creemos capacitados para hacer que nada malo le suceda a nuestro hijo. Durante el proceso de maduración del cerebro de nuestros hijos es imprescindible -más que nunca- intervenir cuando sea necesario. Según el Dr. Jay Giedd en el NIH en Bethesda, Md., Junto con otros investigadores de la Universidad de McGill en Montreal, 145 niños normales recibieron escaneos de IRM en intervalos de dos años. Sorprendentemente, se demostró que, “si un adolescente está haciendo música, deportes o actividades académicas, esas son las células y conexiones que se establecerán; Si están tirados en el sofá, jugando videojuegos o viendo MTV, esas serán pues, las células y conexiones que van a sobrevivir”.

Por lo tanto, si su hijo es como la mía -que no sólo recibe buenas notas en la escuela pero que también vive y respira el fútbol, es probable que su sinapsis se esté disparando en muchos niveles positivos. Sin embargo, me preocupa que mi hija es más una persona hogareña a los quince años de edad, acostada y atada a sus dispositivos electrónicos. Esto fue hasta que me di cuenta de que era un apasionada de las ciencias y la música que yo esperaba que le fuera estimulante para el crecimiento de su sinapsis positiva.

El Área del Segundo Pensamiento Sobrio

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Dr. Giedd describe el resultado gratificante de un cerebro adolescente que llega a la madurez. Él explica cómo la corteza pre frontal experimenta un ‘estirón’ poco después de la pubertad. Esta es la zona del cerebro situada justo detrás de la frente y por una buena razón. Actúa como el capitán del barco, el control de muchas funciones importantes tales como organización, memoria, planificación, fluctuación en los estados de ánimo y su ética en el trabajo. Conforme a esta área madura, el/la adolescente antes irracional, de mal humor, volátil, poco práctica, comienza a convertirse en un ser humano normal. Los juicios, impulsos y el razonamiento toman la forma de manera bastante responsable sorprendiendo a los padres prácticamente de un día para otro. Esta es la razón por la cual la corteza pre frontal a veces se llama “el área del segundo pensamiento sobrio.”

Navegar los años turbulentos de la adolescencia debe ser menos angustiante una vez que se sabe que su cerebro emerge. Siga convenciéndose que todo es sobre todo a causa de su biología, mientras que suavemente trate de dirigirlos en la dirección correcta. Con el tiempo su hijo despertará de su bruma irracional y, utilizando las palabras de cualquier adulto joven, podrá decir: “Cuando tenía 15 años pensé que mi padre no sabía nada de la vida. Cuando cumplí los 21 me quedé sorprendido por lo mucho que aprendí en 6 años”.

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