Las Mamás que Gritan a Sus Hijos

Todas las madres atesoran los momentos en que sus hijos hacen algo particularmente hermoso hacia ellas, desde notas y dibujos, hasta una frase. Al tenerlos en brazos al nacer sabemos que son lo más importante en nuestras vidas y cualquier cosa que hagan nos hará felices. ¿Cierto?

Eso creemos hasta que los vemos corretear por la cocina recién limpiada, con los zapatos llenos de tierra, o cuando empiezan a gritarse entre sí por quien tiene más helado, o cuando asaltan tu guardarropa y salen al jardín con tu vestido y joyas favoritas, o cuando derrumban algo en una tienda, luego de que específicamente les dijiste que no lo tocaran.

Momentos como estos (más si ocurren uno tras otro) sacan a la madre gritona que llevamos dentro, es como una especie de demonio que nos va consumiendo, hasta que comenzamos a gritar prácticamente por cualquier cosa: si se les cae el cereal, si dejan prendida la televisión, si lloran por una tontería, etc. Y llega un punto álgido, donde nuestros hijos empiezan a tenernos miedo, se aterran de cometer cualquier error y ocultan todo de nosotras porque creen que nos transformaremos en ese demonio intolerante.

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¿Cómo llegamos a esos extremos?

Simple, la tecnología y el exceso de trabajo consumen tanto de nuestro tiempo que cualquier distracción causada por nuestros hijos nos hace estallar como una bomba. Debemos entender que esa clase de estrés no es nada saludable y afecta negativamente la armonía familiar.

¿Qué debemos hacer?

Entender que las madres perfectas no existen, para ser una súper mamá no hace falta demostrar que puedes hacer todo al mismo tiempo, una buena mamá sabe quiénes son la prioridad y actúa en consecuencia para dedicarse a ellos.

No hace falta renunciar al trabajo o deshacerse de cualquier aparato electrónico que te distraiga, pero es importante establecer un límite. Tu trabajo no debería absorberte mientras estás en casa, tu casa es tu templo de descanso y te permite reunirte con tus seres más queridos.  

Si ya eres una mamá que enseña a gritos, es hora de cambiar, armarse de paciencia y comprender que tus hijos no son adultos, cometen muchos errores y es normal, hay que ser tolerante, estar ahí para ellos cuando tengan dudas, enseñarles con calma, darles el ejemplo de un adulto responsable y amoroso. De modo que en lugar de esconderse, acudan a ti para pedir consejo, o decirte cuando algo anda mal, lo cual será sumamente importante en su futuro.

¿Cuáles son los beneficios de dejar de enseñar a gritos?

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Cuando enseñas con paciencia y calma, también estás dando un gran ejemplo a tus hijos de lo que significa tener empatía, y esa será su forma de reaccionar ante cualquier eventualidad negativa, lo cual les dará una gran ventaja para relacionarse con otros en el futuro y resolver problemas.

Imagina que cometiste un error en tu trabajo, no fue totalmente tu culpa, quizás fue un aparato o algo más, pero tu jefe solo te grita por lo que ha pasado, haciéndote sentir peor. Bueno ese jefe quizás tuvo una madre que le enseñó todo a gritos, no sabe de empatía, ¿Quieres que tus hijos sean así algún día? ¿O preferirías que tu jefe te diera una palmada en el hombro y te dijera que no es tu culpa, que ya tendrás más cuidado la próxima vez?

Para construir un mundo mejor hace falta de buenas mamás, conviértete en una de ellas. Así apreciarás más momentos inolvidables con tus hijos.

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