Desarrollo de bullying, presenta un desafío nunca antes visto para los padres

La crueldad humana no es nada nuevo, y por desgracia, no solo reservado para los adultos. De hecho, una de las pandemias sociales más preocupantes y universales por experiencias recientes ha sido la intimidación entre los más jóvenes. Por razones que aún no están del todo claras, los adolescentes en el rango de la escuela media son aún más propensos a estar involucrados en el acoso a largo plazo que sus contrapartes de la escuela secundaria.

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El desarrollo notable de los últimos años es el advenimiento del cyberbullying, o el uso de nuevas tecnologías para efectuar ataques psicológicos sobre los demás. Para las generaciones de más edad, esto puede sonar como un motivo de preocupación menor que las amenazas más palpables que tienen lugar en el patio o en la calle. ¿Cómo puede dañar tanto un tweet sencillo como un mensaje de texto cualquiera que éste sea, después de todo? En realidad, no obstante, el mar infinito del éter cibernético está demostrando ser un lugar aún más insidiosa de miedo que el “mundo real”. En palabras de un activista anti-cyberbullying, “los métodos utilizados están limitados solo por la imaginación del niño y el acceso a la tecnología que se tiene.”

Cyberbullying: Cómo funciona 

De hecho, la falta de un contexto cara a cara es precisamente lo que da a los cyberbullies un mayor apalancamiento psicológico sobre acosadores anteriores. Es cierto que la amenaza de daño físico de un agresor de carne y hueso casi siempre es traumático, pero la amenaza de los ataques convencionales decae después de que el peligro físico desaparece. Con el cyberbullying, las víctimas se enfrentan a un enemigo invisible no ligado al tiempo ni al espacio.

En su forma más simple, el cyberbullying puede ser visto como una extensión de tecnología avanzada de intimidación pasada de moda: el acosador inunda su marco con correos electrónicos amenazantes, mensajes en redes sociales, o textos mucho después de que la campana de salida de clases ha sonado. Pero es la perspectiva de anonimato que se amplía en el punto de mira en la presa potencial y crea una dimensión psicológica desconcertante.

Crear una identidad falsa con el único objetivo de acosar virtualmente es la simplicidad misma. Se tarda unos cinco minutos para registrar e incluso ligeramente personalizar una dirección de correo electrónico falsa, y la verdad sea dicha, forjando un perfil lleno de “verdaderos” amigos distintos; no se necesita mucho tiempo para ello. Ensamblados con este manto de invisibilidad, los bullies pueden fastidiar a distancia con un lento goteo de burlas o con bombas de amenazas -todos descarados y con poca preocupación por las repercusiones. Además, el muy impersonal intercambio, casi de ficción, de su naturaleza incorporal aumenta la crueldad de los agresores, ya que es más fácil distanciarse de una realidad social una vez mediada.

Una nueva realidad social

Aunque un porcentaje considerable de incidentes, el cyberbullying involucra a niños que se conocen entre su “IRL”, muchas de las víctimas de hoy nunca han visto la cara de su agresor. Una clase de bullies “de carrera” pueden arrastrar el internet por sus marcos, en el proceso montando pandillas en línea, inflando como un globo la membresía incalculable. Aquelarres silenciosos pican sus marcas con la eficiencia brutal que ofrecen los medios sociales.

Para muchos de los jóvenes como a sus padres, el cyberbullying del mundo está manchando la imagen neutral de la propia Red, inclinando la balanza hacia el lado oscuro por medio de las malas compañías. Los profesores y los tutores como resultado han comenzado a monitorear el uso de Internet de los niños y la actividad móvil con un mayor escrutinio, sospechando de depredación en cada vuelta. Muchos adultos mayores van aún más lejos e insisten en retirar los teléfonos de sus hijos e incluso la vida en Internet totalmente, pero esto trae una nueva dimensión de sufrimiento. Teniendo en cuenta que para muchos jóvenes, una vida en redes sociales es una vida social, una cura abrupta a la falta de amabilidad hace que los niños se sientan como parias incluso cuando son ellos los que son víctimas.

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Los cambios psicológicos

En el pasado, la intimidación seguramente dejó cicatrices emocionales, sociales, e incluso, a veces físicas, en sus víctimas. A menudo, las huellas de trauma se escabulleron con el simple bálsamo del tiempo o un cambio en el ámbito escolar. Ahora, sin embargo, parece que la naturaleza de la presencia en línea hace que las borraduras para la curación necesaria sean más difícil. La víctima se siente como si todo el mundo pudiera estar mirando; no sólo por un momento de acoso físico, sino para una cruel eternidad virtual.

Al igual que con las manifestaciones anteriores de la intimidación, el acoso cibernético está ligado a numerosos efectos nocivos. Los malestares psicológicos más comunes son la depresión, la ansiedad, y otros trastornos emocionales relacionados con esto, y en un número creciente de casos, el suicidio. Igualmente trágico es el destino circular de la intimidación: en retribución por su victimización, muchos marcos evolucionan para convertirse en bullies ellos mismos.

Lo que puedes hacer

Si su hijo te avisa que está siendo molestado, asegúrese de acercarse a su hijo o hija y hágale saber que no es su culpa. Uno de los aspectos más insidiosos de la intimidación es que con el tiempo, sus víctimas interiorizan la creencia de que fueron ellos los que invitaron el acoso; que se lo merecen.

Además, infórmese de cuáles son los signos de la depresión y el suicidio relacionado con la intimidación, tales como regalar múltiples posesiones, despidiéndose de una manera dramática, o expresar la verdadera desesperanza. Mientras que las ideas de suicidio a menudo pueden parecer idénticas a los malestares típicos de la adolescencia, es mejor prevenir que tener que sufrir décadas de remordimiento. Incluso cuando el suicidio no es el resultado final, los resultados de la intimidación siempre son debilitantes, por lo que nos toca a todos nosotros como sociedad ser vigilantes contra todas sus manifestaciones. El bienestar mental de los adultos del mañana depende de ello.

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