Espiar Vs Monitorear ¿ qué es saludable?

¿Debe espiar los mensajes de textos de sus hijos?

Espiar Vs Monitorear ¿ qué es saludable?

El impulso más básico que tenemos como padres es estar seguros de que nuestros hijos están bien. Irónicamente, en nuestra cultura de chequeo constante de fotos, mensajes y estados, asegurar el bienestar de nuestros hijos es cada vez más complicado.

El Pew Research Teens and Technology 2013 en Estados Unidos demostró que el 78% de los niños y adolescentes tiene teléfono, y casi la mitad de ellos son Smartphones, mientras que el 90% también tienen computadoras con internet. Con todo este libre acceso a la tecnología que cada día está cambiando, ¿Cómo podemos monitorearlos sin cruzar esa fina línea que lleva al espiarlos? ¿La privacidad es válida para los niños y adolescentes? ¿El monitoreo evita que los hijos confíen en sus padres?

El camino hacia la independencia

Un principio del que los padres rara vez se dan cuenta es que todo el ejercicio de ser padre es para ayudar a sus hijos a ser independientes. Desde el momento en que nacen, los niños trabajan para convertirse en individuos autosuficientes.

A medida que van creciendo y se convierten en adolescentes, necesitan ganar más y más independencia de sus padres. Frecuentemente lo hacen presionando los límites y tomando riesgos,  lo que a su vez causa que nosotros como padres pongamos más atención y los observemos más de cerca en lugar de alejarnos y darles más libertad.

Lo que necesitan es menos control para afianzar el camino hacia la adultez, lo cual es muy diferente a las etapas previas de crecimiento, en las que solíamos intervenir cuando hacían algo mal, de modo que pudiéramos enseñarles responsabilidad y otros valores.

No obstante, los adolescentes necesitan que sus padres comprendan que dichas intervenciones ya no son necesarias y que confíen en todo lo que sus hijos han aprendido de ellos hasta ahora. Es tiempo de que los dejemos luchar para que puedan convertirse en adultos. Ellos necesitan cometer errores y enfrentarse a las consecuencias de sus propios actos, para que puedan responder como adultos, en esos momentos debemos dar un paso atrás y dejarlos asumir con responsabilidad sus acciones sin que tengamos que protegerlos.

Lamentablemente el mundo es más peligroso ahora, no vamos a dejar que crucen la calle cuando viene un camión a gran velocidad, solo porque esas serían las consecuencias de no mirar a los lados antes de cruzar. Lo mismo ocurre con el internet, hay muchos peligros como el cyberbullying, los depredadores criminales, las estafas, etc.

La privacidad es un privilegio que no existe

Antes de tocar el delicado tema de la privacidad de los adolescentes, es esencial que ellos entiendan que la privacidad es un privilegio que no existe en internet o en ningún otro lugar en ese sentido. Sin importar a donde vayamos o lo que hagamos en el mundo virtual o en el mundo real, estamos constantemente siendo observados a través de diversas herramientas como cámaras de seguridad, cámaras de tráfico vehicular, registros de internet, registros del teléfono, redes sociales, email, compras con tarjetas de crédito, servicios de GPS. Incluso cuando pensamos que alguna información puede ser borrada, esto no es cierto cuando se trata de la reputación online.

Ni siquiera Snapchat la aplicación que permite a sus usuarios subir fotos que desaparecerán en pocos segundos puede garantizar tu privacidad, recientemente dicha aplicación fue hackeada y se estima que más de 100000 fueron robadas y están disponibles para cualquier persona que desee verlas.

Esta es una dura lección que los adolescentes necesitan aprender lo más pronto posible, si está online, estará allí para siempre incluso si creen que está oculta, bloqueada o borrada.

La diferencia entre Monitorear y Espiar a tus hijos.

Esta lección es determinante en la preocupación de los padres por el comportamiento online de sus hijos, pero el hecho es que tus hijos todavía necesitan adquirir mayor independencia y responsabilidades. Los software de monitoreo como TeenSafe pueden incorporarse en sus teléfonos, computadoras y tablets como una medida preventiva ante las personas que quieran hacerles daño, pero al mismo tiempo les da el espacio suficiente para desarrollar su independencia y confiar en sus padres.

Por otro lado, espiar provoca desconfianza y comportamientos viciosos. Espiar es una acción reactiva, que termina en la desconfianza de los hijos hacia sus padres. Se pierde el sentido de la privacidad, la cual daña las relaciones familiares y además provoca comportamientos rebeldes, asumiendo mayores riesgos, u ocultando cada detalle de sus vidas, se elimina la comunicación y se crea un clima conflictivo entre padres e hijos.

Sería poco razonable pensar que un padre no quiera saber lo que sus hijos están haciendo mientras exploran el mundo y encuentran su lugar en él, sin importar que tan mayores se hagan siempre querremos protegerlos porque los amamos.

La mejor manera de monitorearlos es hablar con ellos, sin importar lo difícil que parezca, especialmente cuando son adolescentes. La comunicación abierta es la clave cuando se trata de monitorear su comportamiento online y así mantenerlos a salvo. Monitorear es una forma de comunicarse abiertamente con ellos y evitar los peligros del mundo virtual y real.

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