Cómo utilizar el monitoreo para iniciar una conversación con tus hijos

En ésta era digital, la mayoría de las conversaciones que tengas con tu hijo, pueden referirse a la tecnología, los dispositivos electrónicos y el internet. La paternidad viene con la responsabilidad de hablar con tus hijos acerca de los valores y el buen comportamiento. Incluyendo aquellos que tienen que ver con el uso de las redes sociales y el internet, por más intimidante que parezca.

Es por ello que la guía temprana y las conversaciones sobre seguridad, son la clave de las familias que han educado exitosamente a sus hijos acerca del uso de los smartphones y el internet. Si no estás seguro de cómo empezar estas conversaciones, el monitoreo puede ser una herramienta adecuada para disminuir la brecha entre tus hijos y tú.

Antes de empezar a monitorear

Sería ideal que empezaras a hablar con tus hijos de seguridad online mucho antes de que estos siquiera tengan acceso a smartphones, tablets o computadoras. Pero claro, eso no siempre es posible. Sin embargo, sin importar la edad de tus hijos, debes iniciar con una conversación. Explica tus preocupaciones, tus normas de seguridad, y cómo vas a monitorearlos exactamente.

Esta conversación es delicada y puede terminar en una discusión, una rabieta e incluso podrían aplicarte la ley del hielo, en la que no te dirigirán la palabra. Especialmente si son adolescentes. Pero la parte importante viene cuando estableces tu autoridad y abres el dialogo.  

Una de las peores cosas que puedes hacer es comprometer la confianza que tus hijos inconscientemente te han dado, así que no olvides hablar de monitoreo, antes de que empieces a hacerlo.

Ojo, este tipo de conversaciones no ocurren una sola vez, a medida que crecen y la tecnología cambia, tendrás que hablar con ellos una y otra vez acerca de seguridad online y prácticas de monitoreo.

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Haz preguntas

Los niños pueden ser increíblemente rebeldes e inconscientes acerca de los peligros potenciales. Pero eso no quiere decir que debas ignorar su perspectiva. Pregúntales cómo se sienten acerca de ser monitoreados, y coméntales por qué es necesario mantener supervisada sus actividades online. Al darle la oportunidad a tu hijo de expresar su opinión, estás creando una línea abierta de comunicación, en la que padres pueden aprender de sus hijos y viceversa.

A medida que te responden, obtendrás mucha información acerca de cómo usan tus hijos el teléfono y la computadora. Lo que te dará una mejor idea acerca de las aplicaciones, redes o juegos que más usan, pudiendo monitorear más efectivamente sus actividades. También te convendrá saber cómo se maneja este asunto en el colegio y qué les están enseñando.

Ataca las áreas problemáticas

Ahora que has hablado de monitoreo y te han respondido algunas preguntas, es el momento para hablar sobre las áreas problemáticas que deseas cubrir con el monitoreo. Esto le proporciona a ambos un objetivo común. ¿Está más preocupado por el acoso de los extraños? ¿Está preocupado con la pornografía, el sexo electrónico, o algo similar? ¿Quieren evitar el bullying o el contenido basura en redes y mensajes?

Este análisis te ayudará a enfocarte en los problemas que realmente necesitan ser monitoreados. Es mucho más útil que decir: “Bueno, voy a vigilar lo que haces en Facebook y los sitios web que visitas.” Las aplicaciones y los sitios cambian, pero nuestra preocupación siempre es la misma. Explícales a tus hijos exactamente por qué deseas supervisarlos, dándoles menos razones para hacerles pensar que solo eres un dictador.

Supervisión Vs Privacidad

Para los niños más pequeños, este paso puede no ser necesario, pero tendrás que incluir esta conversación más adelante, ya que los teléfonos y el uso de Internet cambian con el tiempo. ¿Dónde empieza la supervisión y donde termina su privacidad? ¿Cómo se relaciona esto con su independencia y las habilidades sociales? Es tentador quedarse en una zona gris, pero esto es probablemente una de las cosas más importantes para tus hijos. Ellos quieren saber si su privacidad estará protegida, y que si empiezan a actuar de forma inapropiada en línea, sus padres lo sabrán.

Esta discusión debe realizarse periódicamente, porque las prioridades cambian con el tiempo. Su hijo de 17 años de edad, va a tener una idea muy diferente de su vida privada, comparándola con la que tenía a los 12 años. Sus preocupaciones probablemente habrán cambiado también. ¿Cómo dar a tus hijos la privacidad que necesitan y al mismo tiempo mantenerlos alejados de una catástrofe en línea? El primer paso es hablar de ello, sentar las bases de lo que vas a monitorear y aquello que queda fuera de los límites.

Es aquí donde herramientas como TeenSafe son particularmente útiles, ya que permiten especificar qué tipos de comunicación controlar o elegir las opciones menos invasivas.

Establecer horarios, castigos y límites

Una vez definidas las áreas problemáticas y las herramientas de supervisión, ya están listos para crear un conjunto de directrices. ¿Cuándo se les permite usar sus dispositivos y cuando se requiere que esté apagado? ¿Cuáles son las consecuencias de visitar un sitio prohibido y el uso de lenguaje grosero en línea? Pon estas normas por escrito, para que tus hijos sepan exactamente qué esperar si rompen las normas.

Mantente abierto al diálogo

En realidad, son sólo unos pocos años de “control parental” antes de que se cuiden por sí solos. Eventualmente, podrán buscar lo que quieran o hablar con quien quieran en línea. Eso es preocupante, pero hay que afrontar el hecho de que sus medidas de seguridad son todas temporales.

Esta es la razón por la cual mantener un diálogo abierto es tan importante. El objetivo es poner a tus hijos en una posición en la que puedan confiar en ti y tú en ellos. Debes darles las herramientas para protegerse a sí mismos, tomar decisiones inteligentes y pedir ayuda cuando la necesiten.

Mantén todas las discusiones sobre monitoreo abiertas. A veces tendrás que recurrir a la famosa frase “porque yo lo digo” pero una conversación abierta funciona mejor como último recurso. Recuerda, la relación de tu hijo con la tecnología está en constante cambio. Un canal abierto de comunicación te permite mantener control sobre dichos cambios importantes y al mismo tiempo tus hijos saben que pueden contar contigo si necesitan consejo o si tienen un problema.

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