Cómo Rastrear el Móvil de su hijo para guiarlo en la dirección correcta

Rastrear el Móvil de su hijo para guiarlo

Navegar por los delicados límites que existen entre los padres y sus hijos siempre ha sido un arte. Hoy en día, sin embargo, la ecuación es más complicada debido a las nuevas fronteras que se están abriendo en el nuevo patio de juegos de nuestros hijos: El mundo digital.

En el advenimiento de las redes sociales y sobre todo con los teléfonos celulares, los padres tienen más dificultades para saber lo que sus hijos están haciendo, porque, en teoría, pueden hacer casi cualquier cosa a cualquier hora. Además, las consecuencias de sus posibles indiscreciones pueden llegar mucho más allá de las fábricas de rumores de antaño.

A través de los mismos medios digitales, los depredadores tienen una cantidad ilimitada de lugares en donde pueden acosar, enviar y recibir textos subidos de tono e incluso fotografías de desnudos, que pueden convertirse en un anfiteatro de vergüenza. En otros tiempos advertían a los niños y a los padres que “un momento de pecado” puede rondar a una persona por el resto de su vida, y esta sentencia se ha vuelto aún más peligrosa. Dado que en las redes no puedes huir ni empezar de cero, muchas familias se ven severamente afectadas actualmente por casos de suicidio adolescente, problemas acoso, problemas psicológicos, etc.

En respuesta a esto, un número creciente de padres están recurriendo a las aplicaciones y programas que les permitan monitorear la actividad en línea y el celular de sus hijos. En algunos casos, los padres pueden controlar de forma remota todas las actividades de sus hijos en el celular, hasta el último texto eliminado. En otros lugares, los padres pueden trabajar en conjunto con las agencias policiales para atrapar a los depredadores. Algunos padres están adoptando esta tecnología con los brazos abiertos, mientras que otros no están seguros de las implicaciones éticas que puede tener el uso de dichos métodos que trae la “era espacial” para la súper crianza de sus hijos.

Incluso las personas que no son padres saben muy bien lo difícil que es criar a un hijo, mantener ese delicado balance entre disciplina y afecto, que varían de un niño a otro, dependiendo de su edad, su entorno, su situación, sus necesidades y personalidad particular. La tecnología móvil ha cambiado la forma en que las familias se pueden conectar, sin embargo, los cimientos emocionales sobre los que se construye todo lo demás, son mucho más duraderos.

Probablemente, lo primero que los padres consideran al instalar una de estas diversas aplicaciones de vigilancia en los teléfonos de sus hijos es si decirles o no. Por un lado, si los niños son menores de 18 años, los padres no tienen ninguna obligación legal de informar a sus hijos que están bajo vigilancia. Teniendo en cuenta que no es necesario tener el teléfono para la instalación, y el sigilo total con que estos sistemas operan, lo más probable es que nunca sepan que está ahí, a menos que los padres tengan una buena razón para usarlo.

Por otro lado, cuando los padres muestran su mano en casos no críticos, molestando a sus hijos simplemente por haber pasado el rato con un amigo que no les gusta, entonces se pierde la confianza en el padre. Este control paranóico, no solo dificulta la comunicación entre padre e hijo, sino que los padres pierden por completo su credibilidad y hacen crecer el riesgo que tienen los hijos de toparse con depredadores reales, ya que buscarán la manera de mantenerse fuera del alcance de la vigilancia de sus padres.

Dos grandes preguntas acerca del monitoreo del celular.

Aunque desafortunadamente no hay un libro de respuestas mágico, los padres tienden a hacer dos preguntas con respecto a este tipo de aplicaciones. La primera: ¿Tengo razones para creer que mi hijo está en tal riesgo que justifique espiarlo? Y la segunda: ¿Si nuestra relación es muy buena podría presentar esta tecnología como un esfuerzo mutuo para protegerlo, en lugar de una invasión?

Los padres necesitan reconocer los signos de intimidación, depresión, o cualquier otra situación que pueda estar alterando la vida normal de su hijo. Es crucial reconocer los síntomas, tales como anti sociabilidad, pérdida de energía o bajas calificaciones, pero es importante también ponerlos en contexto. Alarmarse descabelladamente y revelar el sistema a un niño que simplemente quiere ponerse un piercing en la nariz puede resultar en un tremendo fracaso, hay que entender que los adolescentes simplemente están tratando de buscar su identidad o su independencia, sin embargo cuando los síntomas son fuertes y claros de que algo grave pasa, no actuar sería una crueldad.

En las familias donde la comunicación es ya transparente, los padres están tratando de llegar a sus hijos y pedir la cooperación voluntaria con algún tipo de sistema de supervisión. Cuando los niños son conscientes de los peligros que pueden encontrarse en la red, están más dispuestos a una especie de sistema de amigos en el que los padres se comprometen a utilizar el monitoreo de aplicaciones sólo cuando intuyen que algo está mal.

Es bueno saber cómo esa tratando ella a los demas

Algunas veces, los beneficios que se obtienen en estos últimos casos son mejores de lo esperado. “Yo no le iba a dar a mi hija de 15 años, un teléfono celular sin saber cómo lo estaba usando”, dijo un usuario de un dispositivo de seguimiento. Pero al final, ese mismo padre se dio cuenta que el trabajo en conjunto para la seguridad de su familia produce un nuevo nivel de cercanía. “Es bueno saber cómo está  tratando a las personas y cómo otros la están tratando a ella. Creo que se debe al amor de un padre que quiere saber lo que está pasando en la vida de su hija… y como se siente ella al respecto.”

 

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